Todos sabemos que Internet, a parte de las canciones de Justin Bieber, almacena muchos peligros. Es un medio en el que todos confiamos sin ser conscientes de sus amenazas o falta de seguridad. Pero como siempre, ya llega Sin Claqueta para abriros los ojos.
El Spam o correo basura es, sin duda, el mayor problema, siendo EE.UU su principal productor. A pesar de la existencia de numerosos filtros antispam, estos no son fiables al 100%. Otros correos que circulan masivamente por la red llegando a saturarla son los Hoax, en los que al final del mensaje se pide que se reenvíen mediante avisos, amenazas o chantajes. Más peligroso es el Phishing, pues a través de malas artimañas logran convencer al usuario para que introduzca sus datos bancarios. Nunca hay que introducir contraseñas ni estos datos en una página a la que te lleve un email.
Por otra parte encontramos los archiconocidos virus, pero, ¿los conocemos todos? Hay multitud de ellos, con capacidad de reproducirse y cada vez más dañinos. El más conocido es el Troyano, que entra de forma imofensiva en nuestro sistema y una vez dentro se hace con el control del mismo. Menos conocido es el Spyware, que sin e conocimiento del usuario se instalan en el sistema para obtener información, desde qué páginas web se visitan hasta los datos bancarios.
Para hacer frente a estos riesgos, los usuarios cuentan con los antivirus, que monitorizan el sistema para impedir la entrada de virus y eliminar los existentes. A través de actualizaciones periódicas podemos mantener seguro nuestro equipo y nadar tranquilamente por la red. Además, podemos encontrar tanto antivirus comerciales como gratuitos.
Aún así y para garantizar una mayor seguridad, el sentido común no viene mal en estos casos. Es recomendable que el usuario cree contraseñas, que realice copias de seguridad periódicas de su disco duro y que haga un uso responsable de Internet, pues es un medio en el que estamos muy expuestos.
Troya ardió hace mucho. No dejemos que entre ninguna Helena a nuestro ordenador, o ya sabemos que llegarán los aqueos con sus caballo.
Víctor Morales Pérez






